jueves, 12 de noviembre de 2015

PARA VOSOTROS Y PORQUE ESTA HISTORIA OS PERTENECE "LA SONRISA DE LA MAGDALENA"

Habéis sido muchos —no tantos como yo hubiera deseado, pero los suficientes para agotar la primera edición—, los que habéis disfrutado leyendo “La Sonrisa de la Magdalena” y así me lo habéis manifestado.
La habéis regalado, compartido con vuestros amigos, y no habéis parado de insistir en que la novela tenía derecho a una segunda vida, llegar a más lectores de los que fue posible en su primera aparición. Como siempre el público tiene razón, vosotros teníais razón.
Necesité tomar distancia, convertirme en lector de mi propia obra para convencerme de que los personajes que nacieron en ella aún siguen vivos, así como sus inquietudes, sus reflexiones y sus pasiones. Esa búsqueda de la propia identidad, que es un deber al que todo ser humano debe aspirar y ha sido constante desde que nuestra especie se pasea por los caminos de su existencia. Esos caminos que necesitan largo recorrido para que salgan a relucir emociones, confesiones, sentimientos y condicionantes capaces de cambiar la trayectoria de una serie de protagonistas sobre cuya vida creemos saberlo todo. Pero esta vida, de la nunca nos liberaremos de nuestros prejuicios o aquellos que nos imponen los demás, nos obliga a construir una máscara para sobrevivir en la jungla humana en que hemos convertido nuestra sociedad. Es el equivocado precio a pagar para conseguir ser respetados, no por lo que somos sino por lo que aparentamos ser. Una hipocresía impuesta por una irrealidad que de la que todos formamos parte activa. Pero a nadie le es ausente una cara oculta, esa que guardamos celosamente y no enseñamos a los demás para que nuestras debilidades no sean utilizadas por los otros, que aún teniendo las mismas, siempre se empeñan en señalar las ajenas para sacar provecho y esconder, aun más, las propias. Aún así, y para el que la suerte le concede la oportunidad de ver cómo lentamente se acerca su final, el individuo necesita realizar esa última confesión, abandonar este mundo libre de esa carga que se ha visto obligado a llevar sobre su espalda, porque la muerte es un enemigo que no juzga y se limita a cobrar sus presas. Y la verdad, la auténtica, se nos revela cuando ya no podemos dar marcha atrás y sólo nos queda el consuelo de que aquellos a los hemos querido no repitan nuestros errores.

            Contacté con el equipo de Bubok —al que nunca terminaré de agradecer el interés y el esfuerzo que han invertido en que esta segunda edición vea la luz con una nueva imagen, en que aquellas erratas que se deslizan en todo manuscrito fuesen corregidas, y en apostar nuevamente por mí, brindándome toda la ayuda y el soporte técnico y humano para hacer realidad este proyecto—, y nos enfrentamos a una complicada decisión. El mundo de la edición literaria está en continua evolución y éste no es el momento de discutir si de ese proceso la literatura saldrá ganando. Pero yo soy de la opinión que cuantas más facilidades se pongan al servicio de la palabra escrita, ésta, sea cual sea su soporte, siempre continuará dando pasos hacia adelante y nosotros con ella. Porque es un hecho que el lector, es más feliz, optimista y consigue enfrentarse mejor a las situaciones negativas. Por eso nos decantamos por el formato digital, ya disponible en todo el mundo para cualquier usuario y amante de la literatura que disponga de un aparato de lectura (nuestra sociedad ya está convenientemente surtida de dispositivos: móviles, tabletas, ordenadores…) y la alternativa de poder acceder a cualquier obra desde un sillón de nuestra casa y, no lo olvidemos, con un costo mucho más reducido inclinó la balanza.
            “La Sonrisa de la Magdalena” se presenta de nuevo, con una renovada portada que espero os guste y con pequeños arreglos que se han realizado para evitar que algunos fragmentos quedaran deslucidos; pero estamos ante la misma novela, esa que a tantos entusiasmó y siguen recordando. Ahora, y para todos los que os quedasteis sin vuestro ejemplar, está disponible en Bubok:

           
            Y en breve en las más importantes plataformas digitales
           
            Disfrutadla, comentadla, compartidla… estoy convencido de que viviréis unos momentos inolvidables, y seguro de que con algunas de las circunstancias y personajes os sentiréis identificados. Al fin y al cabo no es más que un viaje por los diferentes caminos que nos ofrece la vida y en esa aventura estamos todos embarcados.
            Para vosotros y porque esta historia os pertenece.

Oscar da Cunha

12 de noviembre de 215