jueves, 4 de diciembre de 2014

MI INFIERNO ERES TÚ

Pudo ser una casualidad, pero yo nunca he creído en ellas. Quizá se trató del destino, pero como no sé quién lo escribe jamás podré darle las gracias. Hay caminos que en un determinado momento se cruzan y deciden compartir el mismo paisaje, eso ocurrió con nosotros. Nos cruzamos en una discusión en Twitter, no recuerdo sobre qué tema pero sé perfectamente que yo terminé ganando, porque me gané su amistad, y el primer paisaje que decidimos compartir fue una excursión por un otoño que nunca olvidaré. Paseamos entre los recuerdos que nos traían las hojas mientras suavemente caían coqueteando con aquellos tres tiempos en Fa Mayor del maestro Vivaldi. Ambos sabíamos que las estaciones no son eternas, por eso no nos sorprendió el invierno en el que reincidimos juntando nuestras sensaciones, entremezclando nuestras frases para componer una fantasía cuyos pasos han quedado marcados sobre la nieve de un itinerario que nuestra memoria conserva. Después, como un brote primaveral con olor a tinta, floreció la idea de sincronizar nuestras letras en un trayecto de largo recorrido.
Dos desconocidos, tan solo dos caras en nuestro perfil de la red, dos contrapuestas trayectorias personales y profesionales que, como el mar y la costa cuando se juntan, decidimos crear una marea que, desde los primeros correos que intercambiamos, intuimos capaz de arrastrarnos hasta esas aguas donde se confunden la fantasía y la realidad. Tímidamente, al principio, fuimos construyendo un universo con escenarios reales donde ir acomodando a unos personajes que en ocasiones se convirtieron en nosotros mismos, en los que nunca fuimos o en los que jamás nos atrevimos a ser.
Ambos contábamos con la experiencia de haber escrito nuestra primera novela en solitario, pero cualquier similitud con este proyecto se redujo a estar frente a un teclado y una pantalla. Sentamos las bases iniciales y, a partir de ahí, como en la propia realidad fuimos aprendiendo a sorprendernos. En poco tiempo fueron ellos, Marina y Tony —los verdaderos protagonistas de esta obra—, quienes venciendo la timidez inicial tomaron las riendas de sus azarosas vidas, cruzándose correos y mensajes en la Red, ante los que nosotros, a veces con una sonrisa de complicidad, otras con esa cara que se te pone cuando… ¡pero cómo me sale con estas!, íbamos descubriendo que cuatro manos, sin duda, son mejores que dos; que uno propone y el otro dispone; que dos autores, cuando la química literaria funciona, siempre terminan sumando; y que la realidad compartiendo un proyecto nunca falla superando a la ficción.
De la mano, hemos recorrido los escenarios más singulares de París, Madrid, Barcelona, la Costa Brava o el litoral vasco-francés. Hemos viajado hasta 1980, compartiendo recuerdos e intimidades que ambos guardábamos en ese cajón de la memoria cuya llave es la emoción de sabernos en las mismas calles sin saludarnos. Nuestros protagonistas han ido atravesando esa barrera que impone el tiempo, hasta reencontrarse con realidades tan diversas como la sociedad de 1995 o la actual. Un camino sembrado de amores y desencuentros, de ilusiones y frustraciones, de complejas intrigas que rodean el mundo del arte, de corrupción de la que la política nunca está exenta, y un complejo entramado financiero en el que la distancia entre la muerte y la supervivencia depende de burbujas tan volátiles como las de una copa de champán.

En “Mi Infierno eres tú” encontraréis a una estudiante madrileña cuya afición por el teatro la llevará a las calles del barrio más bohemio del París de 1980. A un joven barcelonés intentando encontrarse a sí mismo entre los pinceles de un taller de pintura de Montmartre. Allí comenzará una apasionada relación en torno a cuyo frágil alambre irán construyendo sus vidas por separado. Un andamiaje de mafias entrecruzadas en torno al tráfico de importantes obras de arte, corrupciones políticas y fraudes inmobiliarios que nos llevarán de la mano por un documentado espejo en el que están reflejados más de treinta años de nuestra historia. Ambos personajes madurarán ante nuestra mirada sin permitirles un momento de sosiego. La suerte, sus decisiones y las complejas circunstancias que parecen atraer, mantendrán en vilo el desenlace hasta la página final de la novela. Dos vidas que, con una poderosa seducción, conforman un universo del que, como nosotros mismos, lamentareis salir.
Marina Hidalgo y Tony Perelló, Milagros del Corral y yo, junto a un heterogéneo repertorio de secundarios, hemos convivido dentro de una aventura en la que os invitamos a descubrir dónde termina la imaginación y comienza la realidad. Una novela en la que las emociones han sustituido a la tinta y que, a pesar de la distancia que ha mediado entre ambas soledades en cada escritorio, no ha impedido que trabajemos codo con codo para ofreceros el relato de dos vidas que siempre debieron ser una.

“Tal vez todos estemos condenados a arder en un infierno… —La miré fijamente antes de marcharme—… y yo sea el tuyo.” 


© Oscar da Cunha