sábado, 27 de octubre de 2012

VA POR TI


  Esta vez era la mala, ¡maldita sea! Llevabas tiempo jugando esa última partida y hoy te han entrado malas cartas, contra la parca no se puede ganar sin triunfos y menos con noventa y un años. No te ha temblado la mano, tú siempre has sido de esa clase de tipos, los que no fanfarronean de sus conquistas y asumen con dignidad las consecuencias de las derrotas. Una vez más, la última, me has regalado otra lección, te he visto entregar tu último aliento con la cabeza bien peinada y la mirada al frente. Ni una sombra de angustia en tus ojos, y el miedo…, en eso nunca has sido egoísta, siempre lo has dejado para los demás,  sólo he podido advertir, en esa mirada final, el suave rocío que cae cuando nos despedimos de quienes nos han acompañado en el camino.   

  La naturaleza no te regaló un gran tamaño, pero lo compensó poniéndotelos en su sitio. He conocido a muchos, pero a ninguno le he visto preservar la razón con la trascendencia que tú imponías en cada paso. Te he admirado enfrentándote a gigantes protegiendo la verdad y arriesgando tu vida por defender a los tuyos.

  Me quedo para siempre con tus historias, que desde hoy serán mías. Me guardo también tus gafas, aprenderé a usarlas hasta conseguir, desde sus cristales, ver el mundo como tú. Y desde ahora llevaré en mi bolsillo la navaja que yo mismo te regalé, y si algún día consigo tener tu bravura la arrojaré al  pozo donde se esconden mis demonios. Procuraré seguir el ejemplo que de ti he aprendido, y trabajaré para poder escuchar, el día de mi despedida, la mitad de los aplausos que tú te has ganado.

  Como te prometí, he cumplido con todas tus últimas voluntades. Y mientras aventaba tus cenizas en esa loma del paraíso que tú escogiste, el cielo se ha puesto a llorar y el grajo ha graznado tres veces. Tenías razón, no he tenido que esperar mucho, después de quemarlo, una ráfaga de viento se ha llevado la tinta del plano que me dibujaste.

  Lo del tango te lo paso por esta vez, nunca te decidiste a enseñarme los pasos, ahora sé donde duermen tus sueños y cualquier día de los que están por venir me acerco con el disco.

  A mi tampoco me gustan la despedidas.


Oscar da Cunha